Los Monos de Feria vivían a la sombra del Entrenador. El Entrenador era un tipo listo que, por medio de engaños y astucias, había atraído a los monos convirtiéndolos en Monos de Feria a su servicio. Los paseaba tras de sí por ferias, eventos y mercados, usándolos como cebo para atraer a otros monos que, extasiados ante las demostraciones de sabiduría y poderes mágicos de aquellos Mon450_1000os de Feria, entregaban todas sus riquezas al Entrenador con tal de alcanzar tales maravillas.

El Entrenador vivía muy bien. No le faltaban Monos de Feria a los que cobrar por sus enseñanzas, y estos atraían a otros monos ansiosos por alcanzar la sabiduría. Había alcanzado gran popularidad y fama, pues otros Entrenadores de otras especialidades le habían promocionado y dado a conocer. Su nombre resonaba y se sentía poderoso e intocable.

En sus actuaciones, los monos saltaban y brincaban tal como el Entrenador les había enseñado, pues aquellos saltos y brincos tenían más de 3000 años de antigüedad y ya se usaban cuando el ancestral mono mítico pisaba aquellas tierras. Si, sin duda el Entrenador era sabio, muy sabio, y muy humilde y buena persona al transmitirles todo ese saber arcano….

Los Monos de Feria se sentían privilegiados porque ellos, ¡solo ellos! recibían las antiguas enseñanzas arcanas heredadas directamente por el Gran Maestro de Entrenadores. Algunos acariciaban secretamente la idea de llegar a ser como el Entrenador, y enseñar las maravillas y poderes a otros monos para convertirlos Monos de Feria a su servicio y poder vivir holgadamente. Los más listos y astutos empezaron a camelarse al Entrenador, con la sana intención de aprovecharse de su fama y contactos….

Continuará….?

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